La Participación Infantil en la Ciudad Educadora



El 27 de noviembre tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que hizo mucho más que hablar de participación: cuestionó sus propios fundamentos. Celebrada en el Canòdrom – Ateneu de Innovación Digital y Democrática de Barcelona, la conmemoración del Día Internacional de la Ciudad Educadora 2025 reunió a un grupo diverso de profesionales: administraciones públicas, investigadores, educadoras y educadores, y personas defensoras de los derechos de la infancia. La pregunta central fue clara: La Participación Infantil en la Ciudad Educadora – ¿Deseo o Realidad?
En la Cooperativa Estel, llevamos años trabajando con consejos de juventud, foros infantiles y gobiernos locales. Creemos en la participación no como un añadido, sino como un derecho transformador. Aun así, este encuentro nos recordó cuánto nos queda por avanzar—y cuánto podemos aprender de otras experiencias.
La ponente principal, Cath Larkins, lo expresó con una claridad contundente:
“No puedes participar en un proceso diseñado para mejorar la democracia si no les explicas a los niños qué está pasando—o por qué algo no es posible.”
Estas palabras nos resonaron profundamente. En nuestro propio trabajo, hemos visto cómo muchas veces se invita a los niños a hablar… pero no necesariamente a influir. Cómo la “consulta” puede sustituir a la colaboración real. El reto no es solo abrir espacios—es compartir poder.
Cath nos invitó también a repensar la participación no como una lista de tareas, sino como una práctica continua y reflexiva:
“A veces creemos que tenemos que empezar desde cero, pero los niños ya nos han dicho muchísimo. Lo que necesitamos es conservar ese conocimiento—una biblioteca de sus ideas, lista para orientar decisiones rápidas.”
Y no se trata solo de eficiencia. Se trata de justicia. Larkins insistió en que, cuando los tiempos son cortos, debemos centrar a los niños que suelen quedar fuera—los más afectados por desigualdades y barreras sistémicas.
De las ideas al impacto: aprendizajes de tres ciudades
Lo que hizo especialmente valiosa esta conferencia no fue solo la teoría, sino los ejemplos concretos de ciudades que están pasando del discurso a la acción.
Turín: La participación como educación ciudadana
Fausto Sorino presentó el Consejo Infantil de la Ciudad de Turín, un modelo donde niños y niñas de 10 a 14 años participan en procesos políticos estructurados. No es un ejercicio simbólico: debaten sobre derechos, medio ambiente, inclusión o tecnología, y formulan propuestas que se elevan al ayuntamiento.
“El consejo se convierte en un nuevo punto de referencia en el barrio”, señaló, “un puente entre la infancia, las instituciones y la comunidad.”
Es una escuela de democracia integrada en la vida cotidiana—una forma de que los niños aprendan no solo cómo funcionan las instituciones, sino cómo pueden influir en ellas.
Ginebra: Datos, diseño y dignidad
Isabelle Widmer presentó un caso muy potente: un proceso participativo a escala ciudad para mejorar la pausa del mediodía en las escuelas. Más de 7.500 niños participaron a través de entrevistas, encuestas entre iguales, dinámicas con fotografías y conversaciones en grupo.
Las conclusiones fueron claras:
“La pausa del mediodía, que debería ser un descanso, se había convertido en una fuente de estrés, ruido y vigilancia.”
La mirada de los niños transformó la comprensión del problema—y sobre todo, las soluciones. En Ginebra, la participación no es decorativa. Es transformadora, sostenida por voluntad política y rigor metodológico.
Widmer lo resumió así:
“La calidad de nuestros proyectos mejora con la perspectiva de los niños. Y a veces, sus palabras son la única manera de que los adultos lleguen a escucharse entre sí.”
Rivas Vaciamadrid: La participación como inclusión
Lorena Chamizo Sánchez puso el foco en la equidad. Su experiencia con niños y niñas de la Cañada Real, un asentamiento informal, mostró la importancia de acercarse a las comunidades allí donde están: física, cultural, social y emocionalmente.
“La diversidad no es un obstáculo para la participación. Es la razón para impulsarla.”
Horarios adaptados, materiales en papel para familias sin conectividad, madres de la comunidad como mediadoras—cada detalle revelaba una ética del cuidado.
En Rivas, participar no es solo sentarse en un espacio de debate. Es co-diseñar skateparks, renombrar celebraciones para hacerlas inclusivas (Noche Iluminada), y tejer redes informales entre familias de orígenes diversos.
“Cuando niños de la Cañada y de otras zonas de la ciudad se encuentran, juegan y colaboran, sucede algo hermoso”, explicó Chamizo. “Nace una nueva cultura urbana—una que pertenece a todos.”
En Estel, esto nos resonó profundamente
Muchas de las experiencias que escuchamos dialogan con lo que hemos aprendido acompañando procesos participativos en municipios y con jóvenes de toda Cataluña. Hemos visto a niños elaborar propuestas que transforman espacios públicos, redactar declaraciones sobre el clima o los derechos digitales, y desafiar estereotipos adultos sobre sus capacidades.
Pero también sabemos lo frágiles que pueden ser estos espacios. Sin estructura, apoyo y compromiso político, la participación se convierte en una puesta en escena. Por eso apostamos por procesos intencionales, de largo recorrido y con raíces comunitarias.
La conferencia nos recordó algo fundamental: la participación infantil no es solo una mejora técnica—es una manera de reimaginar la democracia.
Cath Larkins lo cerró con una idea que seguimos llevando con nosotras:
“No es algo fácil. Es algo emocionante. Y cuando nos cuesta, podemos aprender unas de otras.”
Porque los niños no piden ciudades perfectas. Piden ser vistos, escuchados y reconocidos como las personas que ya son.
Si queremos ciudades donde cada niño y niña sienta que pertenece, necesitamos hacernos preguntas más valientes y tomar decisiones más comprometidas.
- ¿Estamos dando a la infancia agencia real, o solo temas seguros?
- ¿Nuestros espacios son inclusivos en términos de lengua, clase, origen y capacidad?
- ¿Nos hacemos responsables cuando la participación no se traduce en acción?
Estamos orgullosas de caminar junto a quienes están comprometidos con procesos reflexivos, inclusivos y transformadores. Y seguimos buscando alianzas con quienes desean repensar qué significa educar una ciudad—empezando por quienes a menudo tienen menos voz.
Sigamos aprendiendo. Sigamos construyendo. Y sigamos preguntándonos:
¿Qué ciudad estamos co-creando—y quién tiene oportunidad de darle forma?
Palabras de:
Konstantina Chrysostomou
Fecha de publicación:
02/12/2025
Escrito originalmente en:
inglés
Tags:
Vida cotidiana / Espacio público